La convergencia
perfecta entre
naturaleza y
dinamismo urbano
Textos y fotos de Carlos Lauría*
Vancouver es un destino que encarna la rara y fascinante convergencia entre la majestuosidad de la naturaleza y el dinamismo cautivador de una vida urbana vibrante. Goza de una geografía privilegiada: rodeada de imponentes montañas, bañada por las aguas del Pacífico y enriquecida por una mezcla única de culturas, esta ciudad parece haber sido diseñada para seducir cada uno de los sentidos. Mi visita a esta joya canadiense no solo cumplió con todas mis expectativas, sino que las superó y por esa misma razón quiero compartir este recorrido no solo como una crónica de lo visto y vivido sino como un homenaje personal a un lugar que logra ser sofisticado, encantandor y sorprendente, todo al mismo tiempo.
Los parques de Vancouver son el verdadero pulmón verde de la ciudad, ofreciendo un escape tranquilo en medio de la energía urbana. Existen decenas de parques y según estimaciones oficiales los espacios verdes ocupan el 11 por ciento del área total de la ciudad.
La primera parada fue el popular Stanley Park, un parque urbano rodeado por el océano, lagos y bosques que, por momentos, hace olvidar que uno está una ciudad tan grande y cosmopolita. Algunos de sus circuitos se pueden recorrer a pie pero por su enorme extensión -de más de 400 hectáreas-, la mejor manera de descubrirlo es alquilando una bicicleta. De ese modo, se puede transitar el famoso Seawell, un atractivo paseo de 22 kilómetros que rodea casi todo el tiempo la orilla del mar.
Una de las paradas ineludibles del espacioso parque es el Brockton Point, uno de los enclaves más populares y fotografiados de Vancouver. Se trata de nueve tótems que asoman al mar, tallados por artistas de tribus de la costa noroeste que relatan historias ancestrales, acompañados por un centro de información con datos sobre cada uno de ellos. Los que viajan en familia pueden optar por el tren miniatura que recorre el bosque de cedros y abetos, la Lagunda Perdida, y las playas Segunda y Tercera.
Otras atracciones son el acuario, además de zonas de picnic o restaurantes.
El Parque Queen Elizabeth combina paisajes cuidadosamente diseñados con toques de la naturaleza más pura. Flores de colores vivos, senderos serpenteantes y esculturas se combinan para crear un ambiente llamativo. Desde el punto más alto del parque las vistas de la ciudad son epsectaculares. La Universidad de British Columbia, rodeada de bellos bosques y jardines, ostenta una de las instalaciones más verdes. El Pacific Spirit Regional Park, de hecho, ocupa más de 870 hectáreas y en su interior ofrece más de 70 kilómetros de caminos y senderos para recorrer a pie y en bicicleta. Estos verdaderos pulmones verdes, como también el jardín botánico VanDusen, no solo adornan la ciudad, sino que también promueven un estilo de vida saludable y sostenible, siendo vitales para la calidad del aire y el bienestar de sus habitantes.














