¿CÓMO SE DIO EL ACERCAMIENTO AL SQUASH?
HAROLD MILES: Yo entré como socio de Old Boys en el año 1955, era recién salido del Colegio, pero inmediatamente me hice socio y por supuesto que era para jugar al rugby.
Y jugabas al rugby en Segunda División si había lugar y bueno, seguí yendo porque mis grandes amigos también estaban todos en el Old Boys y después empezamos a jugar rugby en serio
Es decir, ya jugando en primera.
Y empecé a tratar de jugar al squash, porque todos los mediodías iba a Lindolfo Cuestas, que era el lugar para ir a almorzar o para jugar al squash.
Vi que un partido de Squash no demoraba más de 20 minutos. ¿No es cierto? Así que me enganché.
Era un squash distinto, para tratar de colocarla en la esquinita.
Y bueno, esos son recuerdos tan lindos, especialmente los mediodías, nos juntábamos todos ahí.
NF: Yo empecé a jugar al squash en 1968, el año que salí del Colegio empecé a ir a Old Boys y fue ahí donde vi por primera una cancha de squash. Había mucha gente que jugaba y es un deporte como como han dicho todos, apasionante, es muy físico.
Las de lindolfo Cuestas eran las únicas dos canchas que había en el Uruguay. Lamentablemente ha cambiado muy poco, está el Club Carrasco, con el que competimos toda la vida.
Ellos empezaron a organizar campeonatos contra nosotros, nosotros contra ellos, campeonatos abiertos.
Lamentablemente quedamos en eso hace 50 años, pero ya te digo, simplemente conocí el squash por ser alumno del Colegio y por ir a practicar a Juan Lindolfo Cuestas. Había gente que iba todos los mediodías a jugar. Me llamaba la atención lo bien que lo pasaban.
DP: Mi abuelo me hablaba mucho del squash que se jugaba ahí en Lindolfo Cuestas también.
No entiendo como no me enganché antes y arranqué de tan grande con este deporte.
JMG: Mi caso lo tengo clarísimo. Fue mi viejo asiduo socio de Old Boys, no era exalumno al Colegio, pero sí iba al Lindolfo a comer al mediodía, seguramente con Norman o con gente más grande que Norman. Y se ve que ahí le picó.
Y de la mano de eso, el viejo siempre me hizo practicar todo lo que había para practicar tenis, squash, nadar, fútbol rugby, todo. Me llevaba a todos lados y me llevó al Club Carrasco. Hoy le contaba justo a Diego, Jugué squash durante 2 años en el Club Carrasco cuando tenía 10. Fuimos de viaje a Argentina, no jugaba bien, pero jugaba ahí, tengo un par de raquetas viejas y eso fue porque me llevo el viejo. Después cuando se distrajo me rajé y me fui para el rugby, pero fue así y después retomé años más tarde cuando dejé de jugar al rugby.
ELC: Empecé a los 5 o 6 años, el viejo me agarraba y nos íbamos a Old Boys, que estaban todos los más grandes y mi viejo que jugaba bien, tendría treinta y pico y yo tenía 6. Le calentaba la pelota en agua caliente, sino no pica y entraba entre los Games que jugaba él y le pegaba la pelota y salía. Ahí fue como empecé, de chiquitito, y eso está buenísimo.
Y después seguí yendo yo por las mías al club a Old Boys toda la vida, no habiendo ido mi viejo al Colegio ni yo.
De hecho, cuando mudé la oficina para Carrasco me hice socio del club de vuelva. Jugué un par de partidos, después la rodilla no me dejó, pero en cualquier momento vuelvo.
GR: En mi caso, nunca me olvidaré el primer partido de squash, que jugué en mi vida porque fue el 11 de septiembre del 2001, el Día de las Torres. Me invitó un amigo a Old Boys a Lindolfo y y llegamos y estaba la tele y creo que jugamos 5 minutos y después nos pasamos mirando la tele porque era increíble lo que había pasado.
JL: Tenía un amigo Francisco Folle, que ya estaba jugando y con él me fui enganchando y así jugué, pero ya de grande tenía veintipico de años. Y nunca corté. La primera vez que vi una cancha de squash fue en el club el Médano de Punta del Este, con la familia éramos socios, jugábamos al tenis y los días que llovía nos metíamos para adentro en el club de chicos y había dos canchas de squash, pero nos metíamos a paletear, creo que no sabía ni cómo se llamaba el deporte ni que era una cancha de squash.